“No tenemos robots, tenemos árbitros que son seres humanos y se equivocan”
En el año de su 90° aniversario, la Asociación Bahiense de Árbitros atraviesa un presente de crecimiento, aunque también enfrenta desafíos que exceden al juego y se relacionan directamente con la formación y la violencia en el fútbol.
Sobre esos temas habló Gustavo Altuna con Sin Var. El presidente de la ABA y exárbitro repasó el trabajo que se realiza con los jueces bahienses, la exigencia de la profesión, el sistema de designaciones y el camino que recorren quienes buscan llegar a las categorías superiores.
“Venimos bien, con muchos progresos y muchas cosas lindas que han pasado últimamente. La inauguración de quinchos, lo que nos ha pasado con Facundo Tello en otro Mundial, son muchas cosas buenas y positivas”, destacó.

Una profesión que exige mucho más que cobrar un penal
Para Altuna, el día a día de un árbitro está lejos de ser sencillo. Cada fin de semana implica recorrer distintas canchas y afrontar partidos en los que, muchas veces, la figura del juez queda expuesta ante jugadores, dirigentes e hinchada.
“El día a día es feísimo. Nosotros estamos en todas las canchas todos los fines de semana y en todas no somos queridos. Es muy difícil. Es una profesión que, si no te gusta o si no sos apasionado de la misma, no podés estar, porque los momentos buenos son muy pocos y los ingratos abundan”, explicó.
En ese contexto, la formación ocupa un lugar central dentro de la Asociación. Preparar a los árbitros para las distintas situaciones que pueden aparecer dentro y fuera del campo de juego.
“Nosotros inculcamos a los chicos y a nuestros árbitros que sean lo más profesionales posible, que estudien, se capaciten y entrenen. Trabajamos mucho con chicos que después tienen que educar a chicos, profesores y padres”, señaló.
“Es una profesión que todo el tiempo te demanda todo. No es solo ir y cobrar un penal, tenés que estar en todo”, agregó.
La responsabilidad comienza incluso antes de que la pelota empiece a rodar.
“Desde el momento en que entrás en el campo de juego sos responsable de todo lo que pasa. Desde la policía, los dirigentes y el partido, todo pasa por tener que estar atento y con los sentidos alerta”, sostuvo.
En la carrera de cualquier árbitro, el error forma parte de la actividad. La clave, según Altuna, está en la capacidad de asimilarlo y continuar.
“A los chicos que estamos formando siempre les digo que los hace madurar en todos los aspectos de la vida, porque si erraste, a los segundos tenés que cobrar de nuevo y estar seguro de lo que cobraste. Tenés que superar aquello que podrías haber pensado que era un error”, contó.
Ese proceso también implica adaptarse a diferentes escenarios. La Asociación trabaja con cinco ligas de la zona, por lo que un árbitro puede tener que trasladarse a La Pampa, Villarino o Coronel Dorrego, entre otros destinos.
“Todo cambia. Todo el tiempo te tenés que ir mentalizando y preparando para lo que viene. Nunca tenés que quedarte en lo que pasó, porque no te deja progresar”, afirmó.
Formación y seguimiento desde las bases
La capacitación tiene un lugar preponderante en la estructura de la Asociación. Altuna remarcó el trabajo que se realiza desde el colegio y el acompañamiento que reciben los árbitros después de cada jornada.
“Tenemos un colegio con gente muy capacitada y se trabaja en todo. Cuando uno va a clases no solo está en un tema de reglas, sino que los chicos tienen un apoyo constante sobre lo que pasó durante el fin de semana”, explicó.
El camino hacia Primera tampoco es inmediato. Detrás de cada árbitro que alcanza las categorías superiores existe un seguimiento que comienza mucho antes.
“Para llegar a una Primera se hace un seguimiento detrás. A Facu (Tello) le tocó pasar por momentos rapidísimos”, recordó.
En ese sentido, destacó el crecimiento de Franco Yatzky, a quien consideró uno de los nombres que apareció con fuerza en los últimos tiempos.
“Nos pasó con Franco Yatzky. Es un descubrimiento por la edad que tiene y ha madurado de golpe, porque está a la altura y está al nivel. Si le das un Federal, le va a ir bien”, afirmó.

El ascenso, aclaró, no es una decisión unilateral de la Asociación Bahiense de Árbitros. “Hablamos con el Colegio de Árbitros de la Liga del Sur y consensuamos el ascenso. No es algo que ABA impone”, remarcó.
Para llegar al Consejo Federal, en tanto, existe otro recorrido. “Tenés que armar un listado de méritos y, de ahí, el Consejo Federal los va designando y conociendo”, explicó.
Una estructura que debe coordinar cientos de designaciones
La dimensión de la actividad arbitral también puede observarse en la cantidad de partidos y jueces que deben organizarse cada semana.
“Tenés casi 35 partidos de Primera, Reserva, Liga de Veteranos, todo el fútbol menor e infantil, el femenino y la Liga Universitaria”, detalló Altuna.
“Por lo general somos nosotros los que designamos. El Colegio de Árbitros de la Liga del Sur es el que decide a qué partidos van los árbitros. No hay tanta diferencia como antes entre árbitros, hay una rotación en general”, explicó.
Dentro de ese proceso también aparece la Liga Universitaria como una puerta de entrada para los jóvenes que comienzan a dirigir.
“En general estamos trabajando en un convenio con la Liga Universitaria, que es donde generalmente hacemos debutar a los árbitros que son alumnos. Después los volcás a infantiles y de ahí van subiendo”, señaló.
La violencia, una problemática que sigue preocupando
Uno de los puntos que más preocupa a Altuna es el comportamiento de algunos protagonistas y familiares en las categorías formativas. La situación llegó a un punto crítico luego de que un padre siguiera hasta su domicilio a un árbitro. El episodio generó una reunión con la Liga y derivó en medidas más severas.
Y enfatizó en sobre en qué momento se tomaron otras medidas: “Desde que se le empezó a dar valor a las palabras formativas… Si vos, siendo padre, le exigís al nene que rompa, que pegue y que se enoje con el árbitro, no lo estás formando. Es un mensaje que intentamos transmitir entre todos”, sostuvo.
La postura de la Asociación es clara frente a situaciones de violencia durante los partidos. “Si esto continúa o si la persona no se va, se suspende”, afirmó Altuna.
El caso de Marcos Gómez y un episodio que encendió las alarmas
Otro de los temas que abordó Altuna fue lo ocurrido con el árbitro Marcos Gómez en Punta Alta, donde el automóvil utilizado por la terna arbitral fue vandalizado en la previa del encuentro entre Sporting y San Francisco, por la Liga del Sur.
“Nosotros como institución nada de esto nos agrada, nos molesta mucho. No nos gustó el comunicado de Sporting, hablaba de un protocolo que no existe. Nosotros viajamos a todas las ligas de la zona y no tenemos que esconder el auto de nadie”, manifestó el presidente de la Asociación Bahiense de Árbitros.

Altuna consideró que, además de determinar quién debe afrontar los costos ocasionados por los daños, es necesario trabajar para evitar que este tipo de situaciones vuelvan a repetirse.
“Los jugadores erran un gol y nosotros erramos en una falta, y no creo que a ningún jugador vayan y le rompan el auto”, sostuvo.
“No tenemos robots”
Finalmente, Altuna defendió el trabajo de los árbitros y reconoció que los errores forman parte de la actividad.
“No tenemos robots, tenemos árbitros que son seres humanos y se equivocan”, explicó.
En ese sentido, detalló que puertas adentro existen distintas medidas para evaluar el desempeño de los jueces. “Hay retos, hay suspensiones internas, hay quitas de categorías. En el adentro nuestro todos vemos el error. No estamos ajenos a todo”, señaló.
Para Altuna, el crecimiento del arbitraje bahiense depende justamente de esa combinación entre formación, autocrítica, experiencia y capacidad para sobreponerse a los momentos difíciles.
En una profesión donde cada decisión puede ser discutida en cuestión de segundos, la preparación aparece como una herramienta fundamental. Y, en paralelo, la lucha contra la violencia se mantiene como una tarea que excede al propio arbitraje y que requiere del compromiso de todos los actores del fútbol.
Por último, aclaró un aspecto relacionado con el ingreso a los campos de juego: las personas autorizadas son los periodistas con acreditación de la Liga del Sur y aquellas que hayan firmado planilla, ya que, desde el momento en que se encuentran en ese lugar, pasan a estar bajo responsabilidad de los árbitros.