Facundo Tello: «Nunca soñé con estar en un Mundial»
A pocos días del comienzo del Mundial 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, en Sin Var hablamos con Facundo Tello, el árbitro bahiense que tendrá su segundo ciclo mundialista de forma consecutiva.
Tras sufrir una lesión en el gemelo el 31 de marzo, en el partido entre República del Congo y Jamaica, Tello vino a Bahía Blanca para terminar su recuperación: «Ya estoy sano y enfocado en llegar en la mejor versión posible».
Por otra parte, aclaró que el tiempo en la ciudad fue un aspecto positivo ya que, si bien la experiencia del Mundial es «linda», también es larga y exigente: «Fue clave, es un tiempo que habitualmente no tengo. Uno nunca se quiere lesionar, pero si no hubiese sido por esa situación, que fue más leve de lo que yo esperaba, no hubiese podido pasar este tiempo, que me vino muy bien».
Tello viaja días antes del comienzo del Mundial a Estados Unidos, ya que los árbitros tienen un seminario de 10 días en la previa de la competición, lo cual exige una gran preparación física, teórica y mental. Los árbitros harán base en Miami y, 48 horas antes, se enterarán del partido que les tocará dirigir.
El nacimiento de la pasión por el fútbol
“El sueño de los 2, con su hermano Juan, era seguir ligados como jugadores. La historia mundial va a decir que fui mejor árbitro, pero me siento mejor jugador. Somos muy futboleros desde chiquitos, pasábamos nuestra vida en base a mundiales. Me acuerdo perfectamente el proceso de hepatitis cuando tenía 8 años porque era Italia 90 y me agarró viéndolo en casa. En todo tenemos recuerdos relacionados a mundiales», expresó Facundo.
Y agregó: «Hoy, para mí, a partir del camino que me tocó seguir, participar teniendo el protagonismo y poder hacerlo estando a la altura, ha superado ampliamente lo que yo soñaba. Nunca soñé estar en un Mundial, esa es la realidad«.
Tello tuvo sus primeras actuaciones mundialistas en Qatar 2022, donde dirigió Suiza-Camerún y Portugal-Corea del Sur (ambos por fase de grupos), y Marruecos-Portugal (por cuartos de final). En cuanto a su segunda convocatoria, explicó:
«No es exactamente igual, es parecido. Tiene que ver con que tengo 4 años más de vida y, en la edad que tengo, ya se empieza a sentir si la preparación no es la ideal. Sin dudas que tengo que estar sumamente preparado desde lo físico».


«La noticia causó el mismo impacto desde lo emocional, pero se vivió de manera diferente. El anterior lo viví con un grado de inconsciencia o sorpresa y este, a partir de haber ratificado lo que fue Qatar para acá, con Eurocopa, final de Libertadores, Mundial de Clubes, son muchas cosas que me hicieron esperar la posibilidad de estar a partir de lo logrado, no de una sorpresa».
Vivir la profesión con pasión, a veces, puede ser perjudicial: «En una época fue hasta cruel y me lastimaba un poco la autocrítica, que es clave porque es lo que te va elevando el techo. Si no tenés autocrítica, el techo te va quedando chico y sentís que no tenés mucho más que corregir, pero siempre y cuando se la utilice de manera positiva».
Y explicó: «En una época de mi carrera sentí que me hacía daño y tuve que resolverlo con terapia porque me lastimaba equivocarme y, al final, somos seres humanos. Cuando uno hace la búsqueda absoluta de justicia en lo que hace y en una construcción constante de entrenamiento y preparación, después las equivocaciones siguen doliendo, pero uno las acepta desde otro lugar, desde la tranquilidad de esa transparencia más allá de los errores».
«Todo el mundo me decía: ‘Flaco, qué bien te fue’, y vos te quedabas con el lateral que te pidió el 4 en el primer tiempo. Eran cosas muy simples de llevar al principio, pero a mí me costaba mucho vivir con la equivocación», expresó.
El crecimiento a través de la experiencia: «Cuando empecé tenía el temperamento mucho más parecido al de un jugador que al de un árbitro, entonces reaccionaba de otra manera o quería pelear con uno que me insultó. Aprendí, mi carrera sin dudas me ayudó a estirar la paciencia, a moldearme y a entender que hay cuestiones un poco injustas que tienen que ver con las reglas del juego».
Dentro de este proceso de aprendizaje, Tello cuenta con un preparador físico, un psicólogo, un nutricionista y un kinesiólogo.
«Hoy tengo alguna práctica de respiración y meditación que me hace bien. Cada uno va adquiriendo distintas herramientas que le ayudan a resolver las cuestiones que, indefectiblemente, te van a pasar. No existe el árbitro que no cometa errores«, expresó.
También habló sobre el ambiente de violencia en el fútbol, una problemática que está normalizada en nuestra sociedad: «Desde nuestro lugar entiendo que hay un grado importante de resignación. Nunca me voy a terminar de acostumbrar a que un árbitro, por ir a laburar, con errores y aciertos, tenga que estar expuesto a una situación de violencia. No es algo que yo pueda aceptar y decir: ‘Ya es así, listo’. No sé cuáles son las herramientas para cambiarlo. Sí puedo dar mi mensaje cada vez que pueda y tratar de dar esa lucha para que las cosas no pasen, pero honestamente no sé si soy yo el que lo pueda cambiar».
Esta misma forma de vivir el deporte en nuestra región termina formando a los árbitros de Argentina de una forma distinta, que los lleva a recibir elogios constantemente:
«No es casualidad que Brasil y Argentina sean los únicos 2 países del mundo que llevan 3 árbitros a la Copa del Mundo y que, de los últimos 6 mundiales, 2 árbitros finalistas fueron argentinos. Hay una historia de más de 100 años que hace que yo no me represente solo a mí y a mi familia, sino a todo un país, tengo una historia que me precede. Sin dudas que nuestro fútbol, con las dificultades que tiene, la forma de vivirlo y el gestionar la disciplina, hace que después nada te resulte tan difícil. Se valora la capacidad de nosotros de manejar los partidos«.
Finalmente, habló sobre las expectativas de los partidos que se vienen: «Vamos día a día, sabiendo que el primer partido te pone en el que viene. Hay árbitros que han llegado como candidatos a la final y no les fue bien, y quedan en el camino, y hay otros que van sorprendiendo y llegan a definiciones importantes. Hay que ir sabiendo que esperan algo bueno de nosotros por lo ya demostrado».
«Se trata de saber la grandeza del desafío. Hace poco estuve en República del Congo con Jamaica, que definía el último clasificado al Mundial. Probablemente no sea el partido que más luces se lleva por la relevancia de las selecciones, pero salís a la cancha y ves a los jugadores llorando cuando les tocan el himno y yo no tengo más que darle el 100% a lo que me toque. Sin dudas que va a ser sumamente positivo, las leyendas del fútbol se disfrutan, compartir cancha es especial, pero no elegiría porque a todos les doy la misma importancia«, sentenció.